Había un tipo, en la puerta del kiosco, con una revista bajo el brazo que tardaba una semana en leer entera porque no tenía apuro. La hojeaba de atrás para adelante, se detenía en un artículo largo aunque el título fuera aburrido, y ni se le cruzaba la idea de "saltearlo para llegar a otra cosa". No había otra cosa. Había esa revista, y el tiempo que le dedicabas.
Ahora tenemos mil pestañas abiertas, un algoritmo que nos empuja al siguiente scroll antes de terminar de leer el primer párrafo, y una cultura que confunde "publicar todos los días" con "tener algo para decir". La cantidad ganó. La calidad quedó relegada a un segundo plano, como esa ex que era medio feucha, pero conocía las magias prohibidas ;) .
Nosotros preferimos coger menos veces, pero coger bien. Publicar poco, pero que valga la lectura. Que cuando termines un artículo no sientas que perdiste tres minutos de tu vida frente a un texto genérico armado para llenar un feed, sino que agarraste algo, aunque sea una idea incómoda, para llevarte a tu casa.
Lejos de la nostalgia boba por el papel, ESQuina es un esfuerzo por entender que un magazine de verdad se mide en si alguien, en algún lado, se quedó pensando después de cerrar la pestaña.
ESQuina Magazine
Una revista para hombres que entendieron que pasa cuando ella combina la ropa interior.